GARA | MADRID
Minutos después de las ocho de la mañana estalló un coche-bomba en la calle Pizarra de Madrid provocando la muerte del teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco García, de 47 años. Esta céntrica zona de la capital española alberga residencias de militares y, con el de ayer, son ocho los atentados registrados en este barrio de la ribera del Manzanares.
A unos 150 metros de donde se produjo la acción, en la calle Paradinas, se produjo una segunda explosión, que no provocó heridos, a las 8.45 horas. Según informaron fuentes de la Policía española, los autores de la acción algunos testigos señalaron que observaron huir a pie a dos hombres tras abandonar este automóvil activaron el coche-bomba desde este vehícu- lo, que hicieron explotar para eliminar huellas y evitar de este modo que se encontraran pistas.
El delegado del Gobierno en Madrid, Pedro Núñez Morgades, relató que el teniente coronel Blanco García había ido, como todas las mañanas, a buscar al general del que dependía y paseaba por la acera de la calle Pizarra, hacia la esquina con el paseo de la Virgen del Puerto, mientras esperaba a su superior, un general, para acudir juntos a sus puestos en el Cuartel General del Ejército.
En opinión del delegado gubernamental, este hecho indica que el militar estaba vigilado, ya que fue en ese momento cuando se hizo explosionar el coche-bomba. Subrayó, además, que la explosión fue «de gran calibre».
Dispositivo policial
Núñez aseguró que no hubo ninguna llamada previa ni se había producido por el momento ninguna reivindicación y anunció que, poco después de tener conocimiento de la acción, se puso en marcha la «operación jaula» con todos los dispositivos habituales en las salidas de Madrid. En su comparecencia ante la prensa, señaló que algún testigo había aportado referencias que podían ser importantes «para actuar de inmediato».
En cuanto a los dos coches, de marca Renault Clio, ambos fueron robados en Madrid los días 15 de noviembre, en Chamartín, y el 4 de enero, en Hortaleza.
Estos datos fueron ratificados por el director general de la Policía, Juan Cotino, quien comentó la posibilidad de que los autores de la acción conocieran perfectamente la zona y que llevaran tiempo en Madrid recogiendo información para llevar a cabo el atentado. Por su parte, el comandante José Luis Ruiz, compañero en el Cuartel General del Ejército del teniente coronel fallecido, afirmó que Blanco «era un hombre muy ordenado, muy metódico y muy sensato. Sin duda, tomaría las precauciones necesarias».
Al mediodía, el ministro español de Defensa, Eduardo Serra, visitó el domicilio familiar del teniente coronel fallecido, en el número 29 de Virgen del Puerto, para transmitir su solidaridad a la viuda del militar.
La capilla ardiente con los restos mortales del teniente coronel quedó instalada en el Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército.
El ministro Serra, los jefes de la cúpula militar y el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, fueron las primeras personalidades llegadas al lugar, donde fueron recibidos por el jefe del Estado Mayor del Ejército, Al- fonso Pardo de Santayana.
Poco después acudió el ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, que precedió al presidente español, José María Aznar, quien, en La Moncloa, hizo una declaración de condena a ETA.
El Ministerio de Interior considera que este atentado podría haber sido llevado a cabo por el «comando Madrid» de ETA. De confirmarse, sería el primero que se produce desde que la organización armada vasca anunciara, el pasado 28 de noviembre, que a partir del 3 de diciembre quedaba sin efecto el alto el fuego unilateral mantenido desde setiembre de 1998.
El último atentado mortal de ETA fue el dirigido contra el concejal del PP en Errenteria Manuel Zamarreño, el 25 de junio de 1998.
GARA | MADRID
Un agente de la Policía española mató ayer de un disparo en el corazón a un joven cuando ya se había desplegado la operación para buscar a los autores del atentado contra el teniente coronel Pedro Antonio Blanco.
Juan Carlos S.R., de 25 años y que fuentes policiales presentaron como «delincuente habitual», murió a las 10.50, después de que efectivos del Samur intentarán reanimarle durante media hora. El hecho se produjo a la altura del número 20 de la Avenida del Manzanares.
El delegado del Gobierno español en Madrid, Pedro Núñez, informó de que «un co- che policial, que buscaba terroristas en un lugar próximo al atentado, ha detectado a un joven moviéndose entre los coches en actitud sospechosa. Le han dado el alto añadió y al no pararse, el policía ha efectuado un disparo».
Núñez asumió que «en los alrededores del lugar de los atentados se producen acciones aceleradas tratando de detener a las personas que los han producido».
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